Mostrando entradas con la etiqueta Ellen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ellen. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de julio de 2009

Denver (XI)

La primera vez que se tragó una espina tenía diez años. Y fue la primera vez que pensó en la dureza que le depararían los años y en los dolores de garganta venideros. Ellen le cogió por los hombros y le consoló ante el dolor que experimentaba. Intentaron extraer la espina sin éxito. Aart decidió salir en busca del médico y al rato llegó con su maletín de terciopelo y su aire de ídolo de masas.

Pasarían los años pero Denver mantuvo la entereza en cada nuevo plato de pescado que le servían en los restaurantes y banquetes. Desconfiado, diseccionaba los lomos de los peces cocinados como queriendo encontrar en ellos lo que más adelante su amigo Apollon le contaría sobre lo desconocido. Eso que existe mucho más allá de las últimas palabras.


jueves, 6 de noviembre de 2008

Aart y Ellen (I)

Se encontraban en el hospital como dos vagabundos perdidos. Los pasillos kilométricos plagados de enfermeras y médicos inexpresivos se intuían como un final del camino. Se miraban de reojo, sintiendo en sus cogotes la ira del punto de llegada. Porque efectivamente se encontraban a punto de rebasar la meta. Ellen marcaba con su mirada los relojes de las paredes como si fueran teléfonos. Aart intentaba buscar la recepción asumiendo el fracaso de su intento cuando por fin un médico les agarró de los hombros, con la certeza del que sabe que manda en su territorio, Ellen no pudo reprimir el llanto. Aart nunca tuvo una palabra amable para los desconocidos, pero en ese momento, le dio las gracias al doctor sin apenas mirarle a los ojos. Todo estaba correcto, su hijo viviría mirando a la vida con unos ojos que apenas dejarían destellos del pasado. Ellen y Aart entrelazaron sus gestos y
supieron que Denver haría todo lo posible por alcanzar la dicha entre las oscuras sombras que alguien dibujó en los muros de todos nosotros. Era una incubadora y la soledad de unos padres perdidos en los pasillos de un maldito ambulatorio de provincias.