Un buen día decidió que era suficiente. Demasiadas ciudades por conocer, demasiados aviones en pistas condenadas a terminar en los cielos, demasiadas despedidas. Para Apollon había pasado la mitad de su vida y sólo había recaudado la mirada de June en la lejanía. No pensaba volver a escribir una carta, ni tan siquiera a comprar un sello que equipara la distancia a un coste insignificante. No más pastillas para intentar comprender todo lo que le rodeaba. Quería a Denver, por eso decidió dejarle en el andén de la primera estación que encontró. No soportaba el peso del cariño cuando pensaba en emprender su primer viaje de ida.
Hace 10 años
A veces es preciso abandonar algo para seguir queriéndolo: conservar la veneración a una imagen ideal en lugar de tener que enfrentarse en todo momento a la dolorosa realidad.
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