miércoles, 20 de octubre de 2010

Reconstrucción (IV)

Se tiende la mano igual que el tráfico de madrugada va conquistando los accesos a los puestos de trabajo. Con la pausa que desafía a los lugares sagrados del silencio. Se tiende sin gesto alguno de intención, simplemente a oscuras con las luces de los focos y los bichitos que se estrellan en los cristales y carrocerías.

Se tiende la mano con los nudillos desgastados, sucias las uñas y la línea de la vida cercana a la especulación de los periódicos.

Se tiende igual que el demagogo al sol, con las gafas puestas y la sonrisa desagradable en el regazo.

jueves, 14 de octubre de 2010

Horizonte Ceniza (XXXIV)

Si alguna vez sales del suburbio , entrarás en las afueras.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Reconstrucción(III)

Se reconstruye dejando muertos en el camino. Hablando claro, escupiendo a la cara de los progresistas de salón; los que todo lo tienen, los que sientan cátedra ante auditorios llenos de fantoches como ellos. Se reconstruye dejando, también, vivos en el camino, despacio, con el respirar pausado. Son extraños los daños colaterales de la existencia. Así mismo, se escalan las cimas de los lápices para perecer con la palabra como única arma arrojadiza.

Horizonte Ceniza (XXXIII)

Con los dedos de la mano uno puede llegar a contar hasta diez... si se atreve...

viernes, 8 de octubre de 2010

Reconstrucción (II)

La realidad se vuelve un cuento para infantes jugando en salones amplios, con grandes ventanales que permiten ojear los bosques en algunos casos, los grandes edificios cosmopolitas en la mayoría de las veces. La realidad de los zapatos de tacón que dejan pequeñas marcas en las alfombras de las estancias.

El señor de los sueños y las pesadillas cotillea en las viviendas residenciales, se apoya en las verjas y orina cuando nadie está fisgando. Y compromete a la realidad a juegos obscenos y sexo pornográfico con los pies descalzos, en habitaciones vacías, sobre el suelo conquistado de madera.

jueves, 7 de octubre de 2010

Reconstrucción (I)

La revolución desde los muertos de hambre, la revolución en las costillas rotas del delirio, la revolución de hamacas, de la caza del señor de los sueños, la revolución de acentos sin tildes, de la pereza, del arte que conquista y se arrastra, de las lanas y las bolas en las chaquetas, de lo inmóvil, del desierto. La revolución ahora que se hace tarde y todo es abandono.