viernes, 15 de julio de 2011

Grúa de Piedra

Déjame contarte como llega el septiembre,

como la memoria ostenta el título de poema

del mes, así han de ser las cosas querida mía,

igual que los árboles son termómetros en enfermos

de excelencia, lo mismo que ocurren los astros

y a millones de millas mueren los recuerdos,

así llega el Otoño y nosotros en sus vagones.

Creo que puedes deshojar las margaritas si te atreves

con la oscuridad y los retazos de manos ajadas,

sabes que el paso del tiempo somos tú y yo, amor mío,

pero reniegas cuando visita los días laborables

y estorba tus quehaceres, se entromete en tus hojas

de cálculo y te da un toque en la espalda que te hace

saltar de la silla del despacho.

Como el amor construyes algo que no dura, corrientes

de luces se lo llevan todo a su paso hasta dejar

a oscuras los edificios del barrio. Somos grúas de piedra

en un rescate con marejada, grúas de piedra

con arrugas que van echando de menos el ritmo

del verano.

Horizonte Ceniza (v1,I)

La poesía es el único lugar donde el idealismo no necesita la realidad

Lectura de una infancia

Arco en un rincón de la habitación cuenta canicas. Mou viaja al extranjero a aprender inglés. Arco afina los dedos y comienza la práctica. Mou despega sobre edificios y zonas verdes. Arco golpea contra la pared de su cuarto con su pie izquierdo rítmicamente. Mou echa un vistazo a la revista de la compañía aérea mientras espera el desayuno. Arco y Mou siempre viajan en primera, aunque sepan que el despegue está reservado a los premiados en el sorteo imaginario del mañana.

jueves, 14 de julio de 2011

Carreteras secundarias

Los edificios son memorias en las ramas

ocupan lugares sensibles al oído,

se acurrucan en las ventanas dormidas.

Revuelven los cereales ante la luz de la mañana

convirtiendo las manzanas en teorías

del milagro,

el que despierta seguro de una conquista

de luz y fiereza contenida.


domingo, 10 de julio de 2011

Soneto buscando su camino (aproximación)

No se entienden las lenguas ni el destino

da lo mismo el grito o la memoria

resulta hasta el extremo un desatino

hacerse graduado de la historia.

los sonetos se olvidan de su métrica

este, lector, perdido en su camino

busca su consonante en la ética

su endecasílabo sin casi atino.

Se pierde, no se encuentra, da lo mismo

la fonda de lo fácil no aparece,

el salmón, la contracorriente, vida

de todos los que atisban el abismo,

como el verso que lees y palidece

mientras recorre, quedo, la avenida.

Lectura de una infancia

Arco imaginaba el arcón de la fruta en la cocina. Mou pedía a su madre visitar a su amigo los sábados por la mañana antes de desayunar. Mou y Arco disfrutaban enredando con las pieles de los plátanos y los paraguayos. Las mamás de Arco y Mou creían que esa inquietud por las frutas peladas era por su creciente imaginación. A veces las pieles de los plátanos eran barcos piratas en el océano helado; en otras ocasiones las víctimas de grandes catástrofes naturales eran representadas por paraguayos sin piel, brillantes ante el sol de la mañana. Arco y Mou sabían que no era la imaginación su guía. Arco y Mou sabían que cuando se mira a la vida de cara, las pieles y los escudos acaban sobrando. Mou bromeaba y siempre con sorna, abrazando a Arco, le decía que acabar sobrando sólo es posible si todo empieza sabiendo que no hay nada que perder.