martes, 6 de septiembre de 2011

Sin título

Tú tenías el corazón y yo la sangre
él los dedos y ella las manos ensuciadas de tierra
firme. Ellos consolaban al muerto y despedían
al vivo, de repente todo estaba vuelta abajo.
No sabían que llegaría el orden, las instantáneas
con sentido, las veletas mirando al norte,
no sabían todo aquello que reina en lo alto
de las obras maestras que representan
tus continuos horizontes
ceniza.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Estupidez

Nunca descartar una letra resultó tan definitivo. Supo llevar la vida con humor hasta que cogió manía a la grafía sin fonema, y se encontró con el tumor.

Mercenario

Se desnuda en la orilla de la playa
y no piensa en la enfermedad de las olas
ni en las catástrofes de las ausencias,
con simpleza ronronea, acaricia la arena,
recuerda versos que encontró
en el mercado. La playa hoy está casi
vacía, se han ido a sus casas
los veraneantes, se puede el viento
oír mezclándose con ninfas elegantes
del océano, se acortan los días de los otros.
Se crece de pasada, piensa solitario,
se crece de pasada por si alguien se da cuenta
de que te has vendido a las palabras.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Triste canción de cuna con retraso

No te darás demasiada cuenta cuando pase,
entre las mesas y despachos vacios se irá acomodando
tu extrañeza, se hará un hueco y descansará
hasta que las puertas nuevamente se abran,
entrarán por todos los flancos de tu vista
becarios recordando a Jaime Gil de Biedma,
con la vida por delante en cada paso mientras
la nuestra se debe a lo vivido, y la dejaremos
en cualquier vereda alquitranada.
Te imagino incrédula buscando alguna explicación
al fenómeno, quizás oigamos ecos
de risas y llantos, de jóvenes que procreaban
creyendo en la mentira de la mezcla
de caricias y los cierres del año en positivo.
Me mirarás seguro a los ojos en busca
de la tinta que se perdió por curiosear
en las actas de reuniones y en reservas de viajes.
Te diré algo del vértigo y de la aspiración
de los aviones por viajar al centro de la tierra,
pero sabremos que no seremos aquellos del café
templado, nos sentiremos ajenos de envidia
husmeando erguidos y orgullosos la carne fresca
de los nuevos, hasta desear hincar
el diente en sus labios hidratados por la indiferencia
del tiempo, que por unos momentos
los evita.
Quisiera saber las razones de tu huida,
huyendo de florecientes aceras de musgo te hiciste rana,
dejabas lejanos paisajes a tu paso en las latas
oxidadas de comida y te denunciaba Sanidad por
peligro público contra la salud. Huyendo de nada
encontraste la ausencia de la gran ciudad, los cafés
cargados que dejaban sus marcas imborrables
en las tazas esmaltadas de domingos laborables.
Así era tu trazada, el avión y el humeante rastro
de la chistera, la paloma mensajera en los estantes
de tu estudio, los destartalados dulces
en esos escaparates que eran solo disparates.
Creyentes que ruegan agnósticos principios
por los que depositar su algo. Deberes suspendidos
por los mundiales de futbol y la siesta.

Huyendo se descubre el paraíso de la nada.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Príncipes

Duermes príncipe con la placidez de imágenes
que van latiendo sin corazones de referencia
a tu distraída ausencia, por este rato.
Por unas horas olvidas el reino al que perteneces
para adentrarte en los planes futuros
que sueles planificar ante una copa de vino
tinto. Tus designios están en las palabras
que se van haciendo de rogar tras los pasos
de los trenes de mercancías.
Antes descansabas recordando tus rizos
con los dedos, caricias que andaban por casa
buscando las sábanas de ciertas noches de verano
que confundíamos con ingeniosos
guiños al futuro. Príncipe de Leopoldo Alas,
enséñame ese reino que no consiguió murallas,
dime que la arena permanece y que despiertas
siempre en el cansancio.