
viernes, 21 de noviembre de 2008
Denver (VIII)

jueves, 6 de noviembre de 2008
Aart y Ellen (I)
supieron que Denver haría todo lo posible por alcanzar la dicha entre las oscuras sombras que alguien dibujó en los muros de todos nosotros. Era una incubadora y la soledad de unos padres perdidos en los pasillos de un maldito ambulatorio de provincias.

jueves, 30 de octubre de 2008
Horizonte ceniza (V)
Apollon (III)

jueves, 23 de octubre de 2008
Apollon (II)
Apollon era un nómada moderno, porque sabía distinguir los pasos que quedan marcados en las alfombras para siempre de aquellos que se esfuman en las mudanzas de los grandes extrarradios.
June (VI)

jueves, 9 de octubre de 2008
Horizonte ceniza (IV)
June (V)
Ese día cogió las maletas, las rellenó de fotografías y ropa íntima y con cuidado cerró la puerta tras de sí. No miró lo que dejaba atrás, quiso evitar el reproche de las cucharas, de los cuadros, de las butacas conquistadas por el salitre de las afueras. Encaró las primeras manzanas del barrio y se juró que sería fiel a la huida. En la tienda marcó las cartas de la partida que estaba a punto de jugar. Vio pasar el tren fuera de las botellas de cerveza de esas tardes de verano. Se arrimó cuanto pudo a las vías y se quedó dormida un momento. Siguió su marcha en silencio, con paso firme, decidido, persiguiendo la estela que deja el ir quemando etapas. Una armónica anunciaba algo nuevo. Las montañas a lo lejos son la dignidad de cada huella. La rendición de su sonrisa presagia tan sólo un billete de ida.
Ese día cogió las maletas y todas las naves del polígono gritaron a los cuatro vientos su nombre.

jueves, 25 de septiembre de 2008
Denver y June (V)

Horizonte ceniza (III)
jueves, 18 de septiembre de 2008
Apollon y June (I)
Se conocieron, se quisieron, dieron por zanjada la cuestión clandestina de lo imposible. Se hicieron con los restos de un naufragio que no les pertenecía. Dejaron de crecer mirándose a los ojos.
June (IV)

jueves, 4 de septiembre de 2008
Horizonte ceniza (II)
Las películas de amor tienen eso, dos amantes que se quieren y demasiados vagones de un tren de cercanías sin las ventanas iluminadas.
Apollon (I)
Se conocieron en la escuela de enseñanza secundaria. Apollon era un chico de pocas palabras, de fuertes convicciones y raros gustos por las comidas orientales. A Denver le gustaban los trenes a su paso por el extrarradio y gemía en las noches estrelladas intentando llamar la atención de los años dormidos. Apollon jugaba ensimismado con unas canicas de cristal contra un muro descascarillado de tanto cambio de viento del norte. Denver observaba desde sus quince años recien cumplidos la destreza de sus trampas y la limpieza de su puntería certera. Algo espetó que fabricó un escalofrío en las entrañas de Apollon. Denver dependía de un milagro en ese encuentro, Apollon tendió un guiño del ojo izquierdo a su nuevo compañero, contando con sus dedos los años venideros sin demasiado entusiasmo.

jueves, 28 de agosto de 2008
Denver (VII)

jueves, 24 de julio de 2008
Denver (VI)
Está sentado, como siempre, a solas con la luna. El camión de la basura aún no ha pasado y el tenue deambular de los gatos augura recogida de bolsas destartaladas. Se oyen voces de vecinos y zumbidos de aires acondicionados. Se divisa a lo lejos un tráfico de coches que apenas sí ha nacido y ya se está muriendo. Denver se pregunta por la distancia, por las fotos de las revistas de coches usados. Le resulta extraña la pereza de un astro que siempre le contempla. La luna en la terraza recita versos en su exilio prolongado.
June (III)

jueves, 17 de julio de 2008
Denver y June (IV)
Tenían un coche con los pilotos rotos. Con él se acercaban a los lindes de otros tiempos. La nostalgia del mar les apartaba de arcenes que en otras vidas frecuentaron. Denver solía petrificarse viendo los concesionarios del polígono. Se imaginaba la vida sin el coche con los pilotos rotos. La pena era que los concesionarios cerraron muchos años atrás tras la crisis económica. Entonces se volvieron duros los créditos, las cenas y los sueños. No era buena idea invertir en papeleras ni en visionarias puestas de largo de la vida. Sólo se hicieron ricos en esos días aquellos que arriesgaron lo poco que les quedaba a los mandos de ese coche con los pilotos rotos. Denver se lamía las heridas frente a los concesionarios moribundos de las afueras.
Denver (V)
Cuando su abuelo le preguntó sobre un mundo sin trenes, ni vías, ni distancia, Denver se derrumbó y vomitó toda la merienda. Eran sus catorce años los que imaginaron el futuro sin todo eso. Fueron sus catorce años los que se despeñaron ese día y no supieron encontrar el camino de vuelta hacia la cima.

jueves, 10 de julio de 2008
Horizonte ceniza (I)

jueves, 3 de julio de 2008
Denver y June (III)
Denver miró a los ojos a June. Prometió transformar percheros por distancia, bolígrafos por olvido y vistas aéreas por cicatrices en corazones ajenos. Prometió todo eso sabiendo el caballo ganador en la línea de salida. Denver era un soñador vestido de príncipe. June era ciega ante las palabras. June creyó firmemente al chico de ojos azules que estaba mirándola a los ojos. Mientras, el cielo proyectaba todos los edificios iluminados de las afueras.
Denver (IV)

jueves, 26 de junio de 2008
Las vísceras de la memoria (III)
Dudas ahora que estás en la biblioteca. Te acuerdas que tienes que hacer la compra antes de que ella llegue. Despistado buscas la 'B' de Bob en las estanterías de literatura hispana. Notas el polvo y la nariz te comienza a picar. Quizás las aceitunas negras con hueso en la ensalada pueden alegrar un poco el día a June. Tratas de no olvidar que el chocolate no puede ser con leche y almendras. De repente, te encuentras con Benedetti. Algo sobre la memoria y el olvido parece contar el libro. Estás constantemente junto a tu carrito con las ruedas torcidas. Por un momento te convences de que tienes que comprar un tren de cercanías que no llegue nunca. Deben ser estos libros de poemas que tienes justo delante. Quieres algo que te haga ver la vida de otra manera, que te permita ver a June con los mismos ojos con los que las vías del tren contemplan los astros. Recuerdas que no tienes tarjeta de crédito, que tendrás que pagar con las pocas monedas que arrastran el peso de los días. La bibliotecaria te avisa del cierre próximo. Te entran las prisas y con urgencia descubres en lo más alto de los estantes 'la biografía de River Phoenix' o alguien parecido. Muestras tu tarjeta de socio mientras la sala va quedando desierta. La bolsa de patatas que sea con sabor a jamón y el tambor de jabón para la ropa que reúna el nombre de todos nosotros. Seguro que June descansa sus pies en tus piernas, mientras sigue vigilando las entrañas de la noche un 'fire and rain' moribundo.
Denver (III)

jueves, 19 de junio de 2008
Denver y June (II)
jueves, 12 de junio de 2008
Las vísceras de la memoria (I)
June (II)

jueves, 5 de junio de 2008
Denver (II)
